El riesgo de soñar

He leído estos días algo acerca del “peligro” de soñar, del dilema que supone despertar de ese sueño y encontrarse con una realidad totalmente opuesta a lo que imaginábamos, algo acerca de arriesgarse a vivir un sueño o arriesgarse a despertar de él…
Pero se puede vivir eternamente a base de sueños? O llega un momento en que se hace necesario volver a la realidad? Quizá al final siempre despertemos, por una razón u otra y únicamente a veces, podamos elegir cuándo hacerlo.
Vivir en el sueño que a uno le gusta pues… engancha… La ilusión es una potente droga, es cierto, todos deseamos ser felices. Pero al final hay que despertar y eso no significa que el resultado vaya a ser desastroso, simplemente que hay que vivir de realidades porque si no, en realidad no vives. La vida soñando, la vida esperando, esperando un poco más, soñando un poco más… hasta que llega un momento en que no nos conformamos con el sueño por muy espectacular que sea, por muy felices que vivamos inmersos en él… Y deseamos que el sueño se realice para sentirnos realmente vivos y dejar de soñar.
Los castillos en el aire son peligrosos… Los hacemos a nuestra medida, cada vez más altos, con almenas y torreones y al final nos instalamos a vivir en ellos con todo el equipaje… Pero hay que tener cuidado cuando no hay cimientos debajo… Así que si antes de construir podemos cimentar un poquito… pues mejor… que luego viene un huracán y hala! como la casa de los tres cerditos… Y es que reconozco que a veces es difícil derruir esos castillos porque percibimos un par de señales y de repente, sobre ellas nos encontramos poniendo ladrillo tras ladrillo a toda velocidad con una sonrisa de oreja a oreja… Y lo malo es que no siempre vemos todas las señales que nos rodean. O quizá sí las veamos todas… y seamos capaces de obviar aquellas que no nos interesan, aquellas que nos conducen por un camino que no queremos tomar, aquellas que nos muestran una realidad que no queremos admitir. Bueno, y si no, también podemos buscarles una explicación conveniente sobre la que poder seguir alzando torreones y almenas.
Cuándo es el momento de despertar? Cuándo debemos abrir los ojos y ver la realidad, la que sea? …y si coincide con nuestro sueño y hemos estado “perdiendo el tiempo”? …y si lo que nos espera no es lo que nosotros deseamos? Cada persona es un mundo y cada uno tiene su propio mundo de sueños, por eso cada uno de nosotros sabe, decide o descubre cuál es el momento de soñar… y cual el de vivir.