Sant Jordi
Todos los años tal día como hoy pienso lo mismo y recuerdo las mismas cosas… Esta vez he podido realizar una de mis pequeñas ilusiones con mi sapito poeta, aunque sea más propio de mi tierra que de la suya.
Todos los años tal día como hoy pienso lo mismo y recuerdo las mismas cosas… Esta vez he podido realizar una de mis pequeñas ilusiones con mi sapito poeta, aunque sea más propio de mi tierra que de la suya.
Pues una vez más, un año más, pasó la Sena Santa, con sus procesiones, sus nazarenos, sus bandas de música, el gentío, los dolores de pies, la primavera y la emoción de poder vivirla de nuevo. Este año he tenido que salir sola, pero ni siquiera eso ha hecho que perdiera el encanto cada momento.
Y coincidiendo con estas fiestas mi ordenador ha decidido tomarse unas vacaciones (o estará en huelga?), aunque empiezo a pensar que hay un conjuro informático contra mí… Total, que estoy un poco “descolocá”…
Ay, gracias a mi sapito informatiquero por sus instrucciones, aunque no pude ponerlas en prácitca… Buaaaaaaaa! echo de menos la charquita a la luz de la luna! Pero me encantan los rimados romances brujitos de mi sapito poeta… jijiji…
El flautín susurró mi nombre en cuanto puse los pies sobre la acera… Y la calle entera guardó silencio mientras ella ascendía lentamente para alejarse momentos después mecida por la música que resonaba alegre entre balcones y ventanas, colándose por los resquicios de las puertas…
Hoy estaba la ciudad de bote en bote… y es que vaya tarde de primavera! Ya huele a Semana Santa, señores!
Decidí salir sola, cámara en mano, e integrarme en el ambiente y calentar motores… De la cena a Sta. Marta, de Sta. Marta al Museo… Uno de esos días en los que no apetece volverse a casa.
Después, la sorpresa de encontrarme por fin con el vendedor de paisajes multicolores a spray. Me encantan esos dibujos, son como paraísos extraídos de otros mundos imaginarios.
Ahora tengo una pequeña ventanita en mi habitación abierta a uno de esos paraísos…