Ni lo uno ni lo otro
No quieres que te quiera…
Pero tampoco quieres que te olvide.
Me miras con indiferencia, apartas tus ojos de los míos cuando nos cruzamos y sin embargo luego, intentas provocarme con gestos aparentemente casuales… que tú y yo sabemos que no lo son. A estas alturas nos conocemos y nos interpretamos demasiado bien, y me demostraste que eres lo suficientemente rebuscado como para seguir midiendo y analizando tanto tus actos como los míos.
Y una pregunta me vuelve a asaltar… ¿me lees?
¿O será simplemente que no termina de hacerte gracia que la única mujer que te hacía caso comience a vivir su vida sin contar con la tuya? Pues te lo has buscado tú solito y con insistencia, así que ahora no te quejes.