Un minutito
Pero qué ventolera te ha dado a ti para que andes renovando tu vestuario? Hoy ha tocado camiseta nueva, otra vez, esta vez, azul marino con bordecito blanco. La verdad, te quedaba genial pero… donde esté ese estilo tuyo en mangas de camisa arremangadas por el codo…. que se quiten todas las camisetas del mundo!
Hoy apenas te he visto pero me he dado cuenta de que mi oído sigue disponiendo de ese extraño filtro que me hace distinguir tu voz entre las demás y a distancia… Hablas y me llega de manera inexplicable el timbre de tu voz, y sé que estás cerca.
Verte por la mañana me da una energía… me recarga las pilas, pero te vas y… adiós batería. Cuando te veo por el pasillo suelo imaginar que un día continuarás caminando hacia mí, te pararás a mi lado y me pedirás que hable contigo.
Hoy tuve que pasar una llamada abajo y, como no podía ser de otra manera, me cogiste el teléfono tú. Casi inconscientemente te dije “hola” y pregunté por la persona solicitada y entonces me contestaste “sí, un minutito” y se me aflojaron las piernas…