Punto y aparte

By Sentinela on Mayo 29th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | 4 Comments »

Cuántas cosas se han quedado en el tintero, cuántas quedarán en el olvido… Tanto por decir, por hacer, tantas cosas que preguntarte o que comentarte, tantos temas que nunca llegamos a tratar, tantos para los que nunca encontré el momento oportuno…

Qué voy a hacer con todo lo que siento por ti? Dónde lo guardo, dónde lo escondo? Cómo te olvido? No voy a saber olvidarte. Ahora ya no. Tengo en la memoria tu imagen, tu voz, tu silueta, tu forma de caminar, el sonido de tus pasos… sí, sí, yo también conozco los tuyos, qué te pensabas? …claro, que en mi caso es lógico y en el tuyo irracional. No lo entiendo, de verdad, no te entiendo, qué hacías pendiente de mí, de mis cosas, de si entraba o salía, de si subía o bajaba, de si estaba o no estaba…? Siempre di por sentado que tú ibas a lo tuyo, que tenías cosas mejores que hacer que ocuparte de mí… Qué manera más absurda de sacar las cosas de quicio!

Y como siempre elegiste la peor forma de arreglar las cosas… si es que lo que has hecho se le puede llamar arreglo, porque yo creo que es un parche, una solución estúpida que nos lo va a poner muy difícil a los dos. Como siempre has tirado por la calle de en medio, explotando y arrasando a tu paso todo lo que pillabas. Así no se hacen las cosas y tú lo sabes, así no se arregla nada… Claro que estarás de acuerdo conmigo en que esto ya ni tiene arreglo ni ninguno de los dos vamos a hacer nada por que se arregle. No niño mío, ya no hay remedio… En todo caso está en tus manos y en esta ocasión te iba a costar trabajo, por no decir que no eres capaz ni siquiera de disculparte por haberte comportado conmigo como un energúmeno.

Eres demasiado orgulloso y además yo no me iba a quedar callada… lo hice el otro día porque apenas daba crédito, porque tú no me dejaste, porque no me escuchabas y porque desde la primera palabra que pronunciaste supe sin lugar a dudas que todo se había terminado definitivamente, que era el adiós final de la persona a la que más quería y casi no podía creerme que me estuviera sucediendo lo mismo por segunda vez en mi vida… Pero no volvería a callarme, y lo sabes. Conoces mi carácter, nunca te lo he ocultado.

¿Alguna vez te ha parecido que todos los compositores del mundo están escribiendo para ti? “Punto y aparte”… y dime si no aparezco yo en tu cabeza.

Y dime si no es dolor lo único que nos va a quedar a ti y a mí…

Lo mejor y lo peor

By Sentinela on Mayo 27th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | 1 Comment »

drjymrh.jpg

Así es como me gustas, así justamente, sabiendo que no eres un niño bueno, sabiendo que no eres ningún santo, que no eres perfecto, que tienes tus debilidades, tus fallos, tus rarezas, tu mala leche, tu lado oscuro.

Y así es como te quiero, sabiendo que eres capaz de lo mejor y también de lo peor. Y es horrible quererte así, y es horrible seguir queriéndote a pesar de no perdonarte lo que me has hecho. Tú no eres tonto, y como bien me dijiste, tienes una edad (aunque no lo parezca a juzgar por estos cirios que eres capaz de montar), y espero que ya te hayas dado cuenta de qué manera te dejaste llevar, de qué manera perdiste los modales y la prudencia y la pobre imagen que has sido capaz de ofrecer… Esa cara que nadie había visto hasta entonces es la que me has dejado ver a mí. Hay algo peor de tu forma de ser que me quede por conocer? A veces me entran unas ganas tremendas de cruzarte la cara, de verdad. Es espantoso seguir queriéndote a pesar de todo. Es espantoso saber que puedo quererte así.

Aún no soy realmente consciente de lo que he perdido… Muchos dirán que no he perdido nada que merezca la pena, pero yo, que te conozco, sé que nunca quise quedarme sin ti. He perdido a la persona a la que más quiero, he perdido a la persona a la que más necesito. Nunca más volveré a sentir esa paz que me transmitías cuando estaba a tu lado, esa alegría que me contagiaba tu sonrisa, esa serenidad en la que me envolvía tu mirada. No soy consciente del hueco que me has dejado en el alma, pero sé que no conseguiré llenarlo nunca.

Te echo de menos… Ahora sólo recuerdo tu cara con esa expresión con la que me redujiste a la nada. Quiero verte, sabes?, pero no quiero verte así. Ojalá me dieras la oportunidad… nos dieras la oportunidad de charlar de esto como miles de veces hemos charlado sobre tantas otras cosas. No sé cuándo recuperaré la memoria de tu rostro risueño que tantas veces contemplé ante mí.

No sé si te has dado cuenta, pero ya apenas tienes secretos para mí.
Ah, enhorabuena; ya no debo alegrarme por ti pero déjame que lo haga secretamente.
Enhorabuena, niño mío.

Qué tristeza

By Sentinela on Mayo 26th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | No Comments »

Qué pena me das… qué pena me da que seas tan manipulable, que no tengas criterio propio, ni voluntad propia, ni cojones propios. Qué pena me da que seas tan injusto, tan cruel, tan cerrado a la vida, tan cobarde. Qué lástima… nunca antes desperdicié tanto el sentimiento más hermoso que poseo como el día en que se me ocurrió entregártelo a ti. Si, qué lástima que seas tan retorcido, tan reservado que no permites que nadie te conozca ni se acerque a ti, que nadie llegue a tu corazón, que nadie vea lo maravilloso que hay en ti… y que a la única persona que lo ve la trates con ese desprecio. Siento quererte con toda mi alma, siento haberme enamorado de una persona que tiene el corazón de hojalata.

Me has decepcionado; cuando se cae tu fachada de niño bueno, qué es lo que queda? Qué presuntuoso, qué cabezota, qué orgulloso… No sé de qué estás hecho. Anda, sigue con tu trabajo, con tu familia, con tu rutina y con tu soledad, que ya has conseguido expulsarme de tu vida, puedes estar tranquilo. No se puede ser más necio, ni más desagradecido, ni más ridículo, ni más absurdo. Qué sabes tú lo que es el respeto hacia nadie? Te regalé mi amistad, mi confianza, mi apoyo incondicional y no te pedí nada a cambio, pero los rechazaste. Te ofende que además te quiera, no? pues óyeme bien, no creo que nadie vuelva a quererte tanto como te he querido yo, no creo que nadie se atreva a intentar llegar a un corazón que trata a patadas a cualquiera que se le acerca.

El tiempo pasa muy deprisa, sabes? y el día que consigas derribar ese muro que te tiene paralizado mientras la vida pasa por delante de ti, será tarde para intentar alcanzarla. Yo sólo quise acercártela un poco para que no te costara tanto trabajo llegar a ella. Me alegro de no tener que contemplar más cómo te deslizas de puntillas por tu vida en lugar de caminarla con paso firme y arriesgado porque todavía me duele no poder regalarte el mundo entero. Qué tristeza niño mío, qué tristeza….

Silencios

By Sentinela on Mayo 25th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | No Comments »

silencios.jpg

¿Por qué siento este vacío tan inmenso, esta soledad, esta desolación que me desgarra las entrañas? Pasaste a mi lado, en silencio, no salió ni una palabra de tus labios, ninguna tampoco de los míos, ni un solo gesto entre ambos que indicara que una vez existió un atisbo de complicidad entre nosotros. Recuerdo haberte mirado de lejos, cuando apareciste por la puerta y luego, mientras avanzábamos por el pasillo y nos cruzamos, intercambiando miradas de extraños y un silencio atronador, acusador, cargado de reproches, con el eco de tu voz abriendo todavía un abismo infranqueable entre ambos.

Todo me recuerda a ti, no hay lugar en el que no te vea, no hay motivo que no me traiga tus motivos, no hay melodía que no me devuelva intactas tu imagen y tu sonrisa, como no volveré a contemplarlas frente a mí. Cosas pendientes… se me han quedado miles, niño mío; aún tengo las manos llenas de ilusiones para ti.

Siento el corazón encogido cuando te veo pasar, latiendo con fuerza, golpeándome el pecho como si se le escapara la vida con cada latido. Siento que me falta el aire, que me abrasa el poco aire que alcanza a mis pulmones, es como si todo perdiera su sentido y nada tuviera ya importancia ni mereciera esfuerzo ni empeño alguno. He perdido aquello que más quería, el motor de mi vida… Dios, es que aún sigo sin creerlo, sin lograr comprender en toda su magnitud lo que se me ha ido para siempre… Te llevo tan dentro de mí que aún te siento a mi lado pero es sólo una ilusión.

Siempre temí volver a esto, me aterrorizaba y ahora siento que me paraliza, que me embota los sentidos porque sé que esta vez es definitivo. Todo ha terminado, no hay vuelta atrás… tú no estarás dispuesto y me iré y… No habrá milagros esta vez. El silencio nos envolverá, nos alejará y nos perderemos. Me obligas a pasar página pero mis dedos se pegan todavía a ella.

¿Cómo voy a vaciar mi vida de ti? Cuánto le temo a tu ausencia! No puedo odiarte, no puedo aborrecerte aunque te lo mereces. Intento comprender qué tienes en la cabeza, intento entender tu manera de actuar, qué te ha empujado a explotar contra mí, intento averiguar cómo has sido capaz, y empiezo a dudar de que tengas alma siquiera, y de que el corazón te funcione. Pero no puedo odiarte… aunque no pueda odiarte con más fuerza de lo que ya lo hago.

Qué pena me da tu incapacidad para tratar educadamente temas personales. Qué pena que tengas tan poca personalidad, que seas tan manejable, tan limitado, tan cerrado a la vida. Dime… ha merecido la pena todo esto? Mira atrás, mira lo que hemos dejado y mira ahora hacia delante y dime si estaremos mejor así, dime si de verdad ha merecido la pena. En tus ojos había algo que me conmovió y me dejó intacta la dulzura mientras tus palabras seguían destrozando todo lo demás. No sé quien de los dos ha ganado… No sé quién ha perdido.

Por cierto…

By Sentinela on Mayo 24th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | No Comments »

Por cierto… no te lo había dicho todavía pero estoy enamorada de ti.

No quería llegar hasta aquí sabiendo que esta historia, que este sueño, tenía fecha de caducidad, pero no he podido evitarlo. A veces sentía que el amor me desbordaba, que se derramaba por todos los poros de mi piel… y ahora siento que me desangro por cada uno de ellos. Sí, enamorada, fallo mío.

Lo descubrí no hace mucho, a la vez que me asaltaba aquel presentimiento… no sé qué vino antes. Y no quería decirlo “en voz alta”, no quería admitirlo para no dejarme llevar por un sentimiento que me invadía sin poder evitarlo, que me iba ganando el terreno poco a poco, día a día. Continuaba intentando frenarlo, detenerlo en su avance, pero ya no tenía más fuerzas para luchar si cualquier muro que yo construyera lo derribabas tú al día siguiente con la primera sonrisa de la mañana. He intentado por todos los medios no admitirlo, sabes? en mi vida suele actuar como un conjuro para que todo se desmorone, tengo la virtud de descubrir que estoy enamorada unos días antes de que suceda algo que lo destroce. Esta vez no ha sido diferente… sólo ha sido peor.

Sí, ya lo sabes, te quiero, te quiero en serio, te quiero de verdad, que lo sepas tú, que se enteren todos, “que lo oiga el mundo y lo escuche Dios”, que estoy enamorada de ti. Que te quiero, más que a nada y más que a nadie, que nunca he querido igual, nunca antes, me oyes?, nunca jamás. Que ya es tarde, que ya no importa, pero daría media vida por una sola oportunidad. Que te quiero, mil veces te lo diría si me dejaras, que te quiero tal y como eres (hoy sí que puedo decir eso).

Y que voy a renunciar a ti, cuando lo que más deseo es pasar el resto de mi vida a tu lado.

En boca de todos

By Sentinela on Mayo 24th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | No Comments »

¿Qué nos has hecho? ¿Cómo has sido capaz, todavía no lo entiendo, cómo has sido capaz de hacernos caer tan bajo? Ya te habrás quedado tranquilo, no? No sé cómo puedes ir por la vida de esa manera, desde luego que no lo sé. Gracias a ese pronto tuyo, a tus malos modales, a tus gritos en la puerta del dpto, a esa facilidad que tienes para perder los papeles y la prudencia y la discreción en los momentos que más necesarios te serían, gracias a todo eso, estamos en boca de todo el mundo. Unos te escucharon, otros nos vieron, hoy sabe medio dpto que algo se cuece, que algo ha sucedido entre nosotros.

No te preocupes por tu reputación de niño bueno y trabajador, yo sé que voy a aparecer como responsable a los ojos de la mayoría pero sabes, no tengo por qué justificarme delante de nadie, mi conciencia está tranquila. Siempre intenté que esto quedara entre tú y yo, durante dos años y medio nadie ha sabido nada, hasta que has llegado tú con esa escena y ha sido igual que publicarlo en el tablón de anuncios… Estarás contento, eh? No entiendo cómo has permitido que lleguemos hasta aquí, que hablen de nosotros… Hoy, más que ayer, estoy segura de que alguien te ha comido la cabeza, de que alguien te ha ido con algún cuento, algún chisme, algún comentario lleno de malas intenciones… quizá tu jefe (se me ocurren varias razones que justifican esta opción) te soltó algo ayer en cuanto te vio entrar por la puerta actuando como el disparador más efectivo, y con el ánimo calentito viniste a mí a descargar. Acojonado, como siempre, por una bronca de un jefe por el que no te ganas la vida y que todo el mundo asegura que te ha arruinado la carrera y que te tiene de mensajero. Acojonado, sí, por lo que puedan decir, eh? pues mira, ahora sí que están diciendo, pero todos!!

¿Por qué no viniste a hablarme de otra manera? ¿Por qué me trataste tan mal, por amor de Dios? No sé a cuántas personas en tu vida les habrás gritado como lo hiciste conmigo ayer. Te has pasado, niño mío, entiendes? te has pasado y no te lo perdono. Me has faltado al respeto de la peor manera, me has hecho quedar en evidencia delante de mucha gente cuando yo siempre fui prudente en lo que respecta a ti, tu comportamiento no tiene excusa. Si estás cabreado o molesto o lo que sea, ven y lo hablamos, pero no tienes derecho a montarme escenas de melodrama. Quién te crees que eres? El hecho de que yo te quiera no te da derecho a tratarme a como a una mierda.

Sabes lo que más me duele? Que no te importe, que hayas sido capaz de pagarme con tanto odio el cariño que siempre te ofrecí. No me importa que hablen de mí, no me importa que diga la gente lo que quiera, pero que tú llegaras a ese extremo conmigo… no te lo puedo perdonar. Qué te crees que me has demostrado con esto? Y tú presumes de tener cierta edad…! pues estas son pataletas de crío.

Siento todo esto, yo terminaré mi tesis y me iré de allí pero tú te quedas, y siempre habrá quien recuerde esto. Yo nunca quise que nadie hablara de ti… pero tú solito nos has puesto en el candelero. Hoy sólo te he visto un par de veces de refilón, no has ido a desayunar y yo tampoco… no podría tragar ni un sorbo de café pensando que allí deberías estar tú, como has estado desde hace tantísimos años. Me haces sentir culpable… y creo que no lo soy, al menos esta vez no.

Dime, has pensado en lo que has hecho, te has dado cuenta ya de lo injusto y lo cruel que puedes llegar a ser? Recuerdas tus palabras, recuerdas tu tono de voz? Sí, sí, te atreviste a hablarme de esa manera, qué triunfo! Abusaste de lo que siento por ti y lo utilizaste en mi contra para dejarme muda y clavada en el sitio, ni me escuchaste… no, por Dios, ese era tu momento de gloria. Te envalentonaste conmigo y me soltaste todo lo que se te pasó por la cabeza sin darnos la oportunidad de hablar como personas, no como energúmenos. ¿Para qué iba a contestarte? Tendría que haberte chillado igual y mira, no estaba dispuesta a rebajarme tanto. Tendrías los mismos cojones para defender lo más justo delante de otras personas? Y no me hago la víctima… por lo visto aquí la única víctima eres tú, pobrecito. Qué carácter tienes… y qué pena me da lo que nos has traído, cuando yo sólo quería lo mejor para ti. Quizá esto sea lo mejor para los dos, que tú vuelvas a tu rutina y yo desaparezca.

Entre todas las opciones que tenías me has sacrificado a mí.
No soporto verte mal y saber que soy la causa… y yo sé que estás mal porque recuerdo la expresión de tus ojos sólo con cerrar los míos.

Dios mío, aún tengo ganas de besarte y de refugiarme en ti….
Aún me parece mentira haberte perdido para siempre.

Nunca más

By Sentinela on Mayo 24th, 2005
Posted in Calma y marejada, General | No Comments »

¿Cómo no estoy muerta, cómo continúo viva, respirando, pensando, existiendo? ¿Alguien me puede decir por qué me voy a levantar mañana?

Por momentos siento que esta mañana no ha sucedido nada, que todo me lo he inventado yo, que ha sido un sueño, una mala pesadilla, y que mañana cuando llegue, tú vas a estar ahí y vas a desayunar conmigo como todos los días, y hablaremos y te veré sonreír y… seguiremos adelante.

Pero eso no sucederá nunca más. No volveré a saber de ti, de tu vida, de tus cosas, de si estás bien o mal, de si algo te preocupa. No volveré a caminar a tu lado por las calles. No volveré a contarte nada. Jamás llegaré a preguntarte en qué trabajas, ya ves, un año con eso en mente y al final… No volveré a escuchar música contigo. No volveremos al supermercado. No disfrutaré de tu compañía, de esa tranquilidad que no consigo de ninguna otra manera más que a tu lado, de tu sentido del humor… Dios, no volveré a hacerte reír.

Se me va a ir la vida desencontrándome contigo, se me va a ir lo que más quiero en este mundo. Te he perdido sin haberte tenido nunca… y no te tendré nunca más. No sé si voy a poder vivir con esa certeza. No sé si voy a saber vivir renunciando a ti todos los días, todas las horas, minuto a minuto.

Creo que ya nunca podré olvidar la forma en la que me has hablado hoy, la forma en la que me has mirado, tu tono de voz, la expresión de tu cara como te juro que nunca la había visto, tus ojos, tus ojos azules, más azules hoy que de costumbre, con el color de las emociones, con esa mirada que no logro descifrar pero que no se me va de la cabeza. Creo que te estoy viendo, de pie, frente a mí, creo que aún te escucho… y tu voz me rompe el alma. Hace una semana me animabas y hoy me destrozas con ese poder que yo te he dado y del que tan buen uso estás haciendo. No te ha importado hacerme daño esta vez y sé que sabías me que lo estabas haciendo.

Siempre te traté bien, nunca te alcé la voz ni te contesté mal, nunca te insulté ni perdí los modales contigo, siempre preferí hablar a discutir, siempre me han importado las cosas que eran importantes para ti, siempre he querido que estuvieras bien, que fueras feliz, y siempre te he respetado porque siempre te he querido… de verdad creo que no me merecía que me trataras como lo has hecho hoy. ¿Por qué me has gritado? ¿Qué te ofende tanto, qué?

Te echo de menos, como te echaré de menos a partir de ahora todos los días de mi vida.
No sé qué voy a hacer sin ti.
Dios, cuánto te quiero!

…Sigo viéndote cada vez que cierro los ojos…
Espero que al menos tú, duermas tranquilo esta noche.
Descansa, eres libre.

Más que a mi vida

By Sentinela on Mayo 23rd, 2005
Posted in Calma y marejada, General | 1 Comment »

Durante este tiempo he caminado por un camino recto, del que no podía apartarme, presintiendo que tras de mi comenzaba a abrirse una grieta en el suelo que avanzaba más de prisa que yo, dispuesta a abrir el sueño bajo mis pies y a engullirme. No me equivocaba…

Cuando vi tus ojos esta mañana supe que algo grave estaba sucediendo… esa mirada descompuesta me hablaba más claramente de lo que tú mismo imagina y por un segundo me reconocí en ella y me vi como la causante de ese extraño estado en el que te encontrabas. Madre mía, más afectado no podías estar, y la razón que diste era falsa y yo lo sabía, y te miré y me miraste y lo supe.

Y no me quité la preocupación hasta que volví y algo me decía que no nos habías acompañado por mí, pero tenía tan poco sentido que… Y entonces me pediste que te acompañara y salimos al pasillo y de repente, entre las miles de posibilidades, una de ellas se hizo más real conforme nos acercábamos a la puerta… Lo que nunca quise volver a escuchar resonó en mis oídos esparciendo el vacío absoluto a mi alrededor.

Acabas de destrozar lo único por lo que me merecía la pena seguir viviendo.

Siento que te moleste mi presencia, siento que te moleste verme; desde que sabes lo que siento por ti parece que no has parado de interpretar a tu manera todos mis actos… a juzgar por lo que me has dicho creo que has estado tú aún más pendiente de ellos que yo misma, cosa que por cierto, ni entiendo, ni entenderé jamás.

Nunca, óyeme bien, nunca he jugado contigo; nunca he dejado de respetarte, y lo de los años… esos creo que sólo los ves tú. Después de un año midiendo todos mis actos y todas mis palabras, hablándote lo mínimo para no molestarte, ignorándote una cantidad de veces que ni tú mismo te lo creerías, lo cierto es que todo ha sido inútil, para ti no es suficiente, no? Pues no puedo volverme invisible, no puedo desaparecer… aunque me acabas de sepultar bajo toneladas de odio. ¿O qué era eso que invadía tus ojos e impregnaba tu voz de una emoción tan intensa?

¿Cómo te has atrevido, cómo has sido capaz de gritarme de esa manera? Dudo mucho que en tu casa emplees ese tono con nadie y creo que no me lo merezco porque yo jamás te he dicho una palabra más alta que otra, jamás te he insultado, jamás te he tratado de mañana manera. Ni yo me lo merezco, ni tú tienes ningún derecho. No sé por qué no puedes hablar conmigo en lugar de avasallarme, de comenzar a soltar de manera atropellada todo lo que sientes sin darme ni una sola oportunidad de hablar, impidiendo todo tipo de conversación. ¿Quién te has creído que eres para hablarme en ese tono en medio del pasillo?

No entiendo qué te sucede, de verdad, no sé cómo puedes venir un lunes por la mañana de esa forma contra mí. Por tu bien espero que no te hayas pasado todo el fin de semana con el come-come de tener que decirme todo esto, capaz eres, que te conozco, y ya te veo barruntando dentro de tu cabeza frases y más frases que soltarme en cuanto me tuvieras delante. Pues ya lo has hecho, espero que te hayas quedado tranquilo. Ea, ya has descargado todo, verdad? Ya has liberado tensiones, todas de golpe… lo del hospital, lo de los exámenes, ahora que estarás esperando las notas… Si querías emprenderla con alguien te he dado la oportunidad perfecta. Ya veo que has vuelto a hacer estallar tu mala leche acumulada conmigo, debes sentir una inclinación especial por ello.

Me has echado en cara cosas realmente inauditas, que lo sepas, cosas que no puedo evitar salvo desapareciendo o evitándote descaradamente el resto de mi vida. No sabía que estuvieras tan pendiente de mí, pensaba que pasabas, que ibas a lo tuyo, y ahora resulta que no… me has dado demasiados detalles y has hecho demasiadas cosas para “probarme” o para “descoincidir”… No sé a qué viene tanta historia por tu parte… Y no sé qué mosca te ha picado… o son moscardones con nombre y apellido?

Se ha terminado todo, ya no hay remedio posible, no hay forma de arreglar nada. Tú no darás tu brazo a torcer y yo ya he dado el mío demasiadas veces, hasta aquí ha llegado todo, no creo que haya vuelta atrás. Esta vez sí que has sacado las cosas de quicio y lo has destrozado todo, lo has dejado todo perdido, niño mío. Supongo que te has dado cuenta y eso era lo que querías… pues bien, misión cumplida. No habrá nada más entre tú y yo, ni un solo desayuno más. Que tú no vas? La que no va a ir más soy yo, que lo sepas, tú haz lo que te dé la gana, esto ya no hay forma de recomponerlo.

Siento todo lo queda atrás, siento todo lo que queda pendiente, siento todo lo que jamás volverá. Siento lo que vendrá ahora… de verdad, las malas caras, las miradas hablando por los codos mientras nosotros callamos. Quieres dejar de verme, no? quieres que desaparezca, que me volatilice cuando tú estés alrededor? Pues lo siento, todavía estoy ahí, me va a resultar difícil pero lo intentaré… hasta que olvides que he existido, hasta que olvides que una vez te quise…

… Más que a mi vida.

Espejos

By Sentinela on Mayo 22nd, 2005
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

espejos.jpg

Tú no la conoces, no has hablado nunca con ella, apenas la has visto alguna vez de refilón, pero ella existe y vive conmigo, agazapada en su rincón unas veces, recubriéndome por completo otras. La mujer del espejo sigue ganando batallas y sigue intentando anularme en mi propia existencia y desde hace poco no ceja en su empeño por hacerse real ante ti. Durante todo este tiempo tu sola presencia me ha bastado para tener la fuerza necesaria y hacerla callar, desaparecer; cuando yo estaba a tu lado, ella se escondía detrás de su cristal temerosa de ser apuñalada si se le ocurría asomarse por cualquier rendija.

Cuando estaba a tu lado, en mí únicamente cabía yo y no había espejos ni falsas imágenes, nada que distorsionara lo que veías, y esa era mi gran victoria: Anular a esa extraña mujer, reducirla, menguarla, enmudecerla sin el más mínimo esfuerzo, tener la libertad de ser yo, sólo yo, una mujer ante ti, sin miedo de que no me veas, sin temor de ser eclipsada por una imagen de azogue. Esa era mi victoria y lo sigue siendo, aunque ahora me cuesta más trabajo ocultarla; es curioso verla huir despavorida en cuanto tú me hablas, pero temo que poco a poco comience a ganarme partidas… o que yo me las deje ganar intentando callar lo que siento por ti. Temo que en mi empeño por disimular un sentimiento que comienza a desbordarme, me convierta definitivamente en esa mujer del espejo a la que tú no conoces.

Ayúdame niño mío, ayúdame a mantenerla a raya… no te preocupes, es muy fácil, sólo tienes que seguir “conmigo”, viéndome a mí. Tú que sabes cómo soy, tú que has visto como soy, tú que me conoces, cierra los ojos y dame tu mano… Y no habrá ya más espejos.

Parques

By Sentinela on Mayo 22nd, 2005
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

parque.jpg

¿Cuánto hace que no paseas por ese pedazo de parque que tenemos en la ciudad? Esta mañana estuve por allí, cámara de foto en mano como una turista más, pero la verdad es que me ha encantado. Lástima llevarte únicamente en mi cabeza y no cogidito de mi mano, pero en fin… el parque va a seguir estando en el mismo sitio por muchos años y nunca se sabe, no?

Siempre me ha parecido un lugar muy romántico, con tanta luz y tanto colorido. Te he echado un poquito de menos, niño mío; se estaba genial, como suele pasar en las mañanas de primavera de esta ciudad.

Esta semana es más corta de lo habitual… vaya por Dios, un puente. Mira que me estoy volviendo rara con estas ganas de ir a trabajar!! Ya queda menos para que sea mañana a las nueve, verdad? Me muero por darte los buenos días…