Turquesa
Qué extraña luz inunda tus ojos estos días, niño mío? De verdad que no sé qué te sucede pero vida, te veo algo en la mirada, sabes? un brillo diferente, un color turquesa casi indescriptible, ese color que solamente aparece en tus ojos en momentos de emoción… sí, sí, te miro y me pareces radiante, y me encanta verte así. Te noto contento, alegre, con ganas de reír, y me resulta maravilloso.
Ayer… bueno, no me acerqué a ti al saludarte pero tú sabes, no?, no hace falta que te diga nada. Luego enseguida te conté lo que me ha sucedido estos días y mi próximo viaje a mi tierra por motivos médicos. Tenía que decírtelo antes de que llegaran los del sitio. Oye, y eso de ir un día a la feria y de paso??? Ay, ay, ay… En fin, si no fuera por lo bien que te veo…
Me gustó saber que una vez intentaste apuntaste al conservatorio para aprender solfeo… Bueno, me encantó saberlo, vamos, es una de esas cosas con las que consigues sorprenderme. Saber cantar… pues mira, la conversación esa me ha servido para soñar esta noche que cantaba contigo, te lo puedes creer?
Hoy he podido contarte lo de mi coche… el dichoso estreno. Sé que puedo confiar en ti, me lo has demostrado miles de veces, y tú sabes que lo hacía y lo sigo haciendo y que para mí eres especial. Me ha venido muy bien charlar esta mañana contigo, un ratito a solas, no me sentía demasiado animada y me apetecía estar a tu lado y tener una conversación tranquila y distendida. Luego, cuando dije en la cafetería que me iba y supiste a dónde, me miraste muy serio, más serio de lo normal y casi me pesó irme sin decirte qué me sucedía pero son tanta gente allí preferí ser discreta. No sé niño mío, me miraste de un modo que… bueno, te vi un poco preocupado por mí, así que gracias… Y gracias por preguntarme cuando me viste a la vuelta, como siempre a media escalera, a no sé cuántos metros de distancia, los dos parados hablando. Bueno, te quedaste allí, escuchándome e interesándote por lo que me habían dicho y yo te lo conté todo, en vista de que antes no te había dicho ni media palabra del tema. Te preguntarás por qué en lugar de hablarte del coche no te hablé de que me tenía que ir a eso… Pues es que me sentía agobiada y preocupada y no muy bien, y yo contigo tiendo a ser muy sincera y no quería contarte dramas y que me vieras así y encima agobiarte.
No sabes lo bien que me hiciste sentir hablando conmigo allí en las escaleras. Luego apareció esta chica de abajo y me contó que tenías una sonrisa algo picarona mientras hablabas… No sé, debe ser eso que tienes estos días que, no te lo vas a creer, pero le da a tu sonrisa un toque especial que me contagia tu alegría y me hace olvidar las cosas malas y las preocupaciones. Me alegro mucho de que estés así, niño mío, me encanta verte contento y risueño. A lo mejor no lo ve nadie más que yo pero a mí me deslumbras, que lo sepas. Gracias por tu alegría y por tu risa y por quedarte conmigo, gracias por seguir estando ahí a pesar de todo.
Ya sabes que te quiero, no? Pues cada día un poquito más.
Hasta mañana, vida.