Como en casa

By Sentinela on Noviembre 30th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Hoy sólo me apetecía sentarme a tu lado y hablar contigo, o incluso quedarme en silencio, pero era lo único que deseaba hoy, no necesitaba más. Al menos saber que no te era indiferente que me sintiera y me encontrara fatal (creo que se me notaba en la cara, según me han dicho), aunque ni siquiera me miraras.

Desapareciste durante mucho rato y cuando llegaste, diste una vuelta por el laboratorio y te fuiste al cuarto del ordenador… y yo me moría por suplicarte que no me dejases sola, que te quedaras conmigo. Pero por supuesto, no lo hice. No te imaginas lo triste que me siento cada vez que compruebo lo poco que te apetece en realidad hablar un rato conmigo; sí, ya sabes, conmigo hay que hablar de cosas que no son ni la química ni el deporte, supongo que tendrás ciertos conocimientos básicos para poder mantener una conversación de ese tipo, verdad? …antes podías, aunque siempre omitieras tus opiniones…

Al final, como atendiendo a mi llamada silenciosa, viniste y te sentaste en el laboratorio, haciendo tiempo, y pude cruzar unas frases contigo. No soy hoy la mejor compañía, lo sé, pero la tuya me tranquiliza, me relaja, me hace sonreír, me hace olvidar muchas cosas y me siento como en casa a tu lado; eso no te lo había dicho nunca, ya. Empiezo a recuperar en parte la libertad de ser yo cuando te hablo, la libertad de poder decirte cualquier cosa, la libertad de tratar de lo que sea sin recordar aquello que “nos” cambió y creo que esa es muy buena señal… Me pregunto si a ti te sucede lo mismo. Aunque ahora que lo pienso, te debe dar lo mismo algo así.

A doble o nada

By Sentinela on Noviembre 29th, 2004
Posted in Caracolas, General | No Comments »

Cuando sonó el teléfono casi me fastidió y me dirigí de mala gana hacia el bolso; entonces leí tu nombre en la pantallita y creo que por un momento todo se detuvo como si sólo fuera un recuerdo fugaz de esos sueños que ya no tengo o una ilustración perfecta de un cuento casi imposible… Tú, me estabas llamando, por segunda vez iba a hablar contigo, increíble pero cierto. Apenas doy crédito todavía, sabes?

Me encantó escucharte, me encantó oír tu voz, esa voz que no reconozco como tuya pero que te pertenece, tu acento (ay, cómo me gusta tu acentito asturiano!). Tu manera de charlar conmigo me hace sentir tan a gusto como siempre en este pequeño. Gracias por preocuparte por mí, por ayudarme a mantener la amistad, por seguir ahí, por seguir sorprendiéndome, por demostrarme que aún te importo, por no fallarme.

Sé que es la tercera vez que voy y nunca nos hemos visto, pero yo no voy a sacar el tema más, porque sabes que yo sí quiero verte y que estoy esperando a que tú quieras también. Es un riesgo, lo sé, me da miedo de que algo se estropee si “materializamos” la relación que existe entre nosotros y nos perdamos para siempre; tú y yo sabemos lo que hay en juego, pero cuando tú creas que es el momento de apostar por ello, yo apostaré contigo… a doble o nada.

Mil kilómetros

By Sentinela on Noviembre 27th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Sé que me has escuchado hablar con esa chica y no te habrá pasado desapercibido que no eras tú precisamente el objeto de nuestra discusión. En realidad me da un poco de no-sé-qué que puedas pensar que ya te he borrado de mi cabeza y de mi corazón y que ahora los ocupa otra persona, porque no es así… Así que también espero que me hayas oído de decirle a ella “Sí, pero no…” y hayas sospechado un poquito por qué lo decía.

Luego, al irme, me deseaste buen viaje cuando ya había pasado de largo por donde tú estabas y aproveché para darme media vuelta y asomarme tímidamente a la puerta, darte las gracias y cambiar unas frasecitas contigo que me supieron a gloria porque me sonreías de una manera que…

Subiste un par de minutos después que yo y… confieso que me retrasé todo lo que pude para volver a verte. Terminaba yo el primer tramo de escaleras cuando escuché que comenzabas a bajar tras de mí, más deprisa… coincidimos ya al final de segundo tramo y volviste a decirme algo y a sonreírme de un modo que… Ay, niño mío, qué sonrisa más preciosa me dedicaste, de esas risueñas y sinceras, con las que parece que pones al cielo al alcance de mi mano.

De alguna manera, recordar la expresión de tu rostro al despedirte de mí, me va a hacer más fácil el hecho de poner entre tú y yo 1000 Km. de distancia. Sabes? me encantaría ir contigo alguna vez a Barcelona, me imagino recorriendo de tu mano un montón de rincones. Te voy a echar mucho de menos este fin de semana… pero en realidad quiero que sepas que siempre te llevo conmigo. Espero poder contarte el lunes lo bien que me lo he pasado… aunque lo que me gustaría es invitarte a venir conmigo la próxima vez. Me encantaría que me acompañaras y poder disfrutar de mi ciudad a tu lado.

No se me olvida la luz de tus ojos en la puerta del departamento… había verdadera alegría en ellos. Gracias por este pequeño regalo, me lo llevo en la retina para observarlo en sueños. Te quiero niño mío, buen fin de semana, descansa.

Malos pensamientos

By Sentinela on Noviembre 25th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Anti-lujuria? Ay niño mío, si supieras en las cosas que se me están ocurriendo ahora… quizá hasta el que se escandalizaba eras tú. Eso sí, todas frente a un buen fuego de una hermosa chimenea, en una larga noche de invierno.

Bueno, me ha encantado ese pequeño rato de charla contigo camino del café, me lo debes haber notado porque yo me sentía radiante. Además te he podido contar lo de mi próximo viaje a mi tierra… Gracias por preguntarme por mi vista, muchas gracias, vida. Ay, algún día me encantaría viajar contigo a esa ciudad que tantas ganas tienes de conocer.

Me gusta cuando te tengo sentado a mi lado y estás mirando para otro lugar, distraído, o atendiendo a una conversación y mientras, yo puedo mirarte a mi antojo y quedarme absorta unos segundos en el perfil de tu cara, en el contorno de tus labios, en tus manos o la piel de tus mejillas que en esos momentos tengo tan cercana y que tanto me gustaría llenar de besos.

Sabes? Hoy íbamos todos charlando por la calle, tú a mi izquierda, me estabas haciendo reír mucho y de repente sentí unas ganas tremendas de cogerme de tu brazo y apretarme contra ti…

Tu felicidad

By Sentinela on Noviembre 24th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Hoy me has mirado con esa expresión oscura en tus ojos que tanto miedo me da. Sé que algo te sucede y empiezas a preocuparme, es mucho tiempo ya y no son ideas mías, dos personas también me han preguntado por ti, por si te pasa algo. Niño mío… quizá no me necesites, lo más seguro es que no me necesites y que no confíes en mí pero a mí me importas, me importa que estés bien y tranquilo y que no estés preocupado, ni serio, ni triste, que no te estés “tragando” más cosas de las que puedas soportar… Me importa que seas feliz.

No sé qué te sucede, no sé si es personal aunque apostaría a que es algo relacionado con el trabajo por cómo se te cambia la mirada en cuanto pisas ese lugar. Ojalá confiaras en mí para contarme qué te pasa, yo te juro por el amor que te tengo que jamás saldría de mis labios y que podrías contar conmigo incondicionalmente. De hecho ya lo haces aunque no lo sepas, pero tienes mi apoyo me lo pidas o no.

A veces me pregunto si echas de menos aquellos ratos conmigo de charla… Sé que ahora ya no puede ser, sé que apenas tienes tiempo, que no paras en toda la mañana y que seguramente, no sería buena idea que nos vieran, pero… niño mío, si por casualidad un día te apetece o crees que te haría bien hablar conmigo, sólo tienes que decírmelo que yo tengo todo el tiempo del mundo si es para ti, le pese a quien le pese. El día tiene muchas horas, las tardes muchos minutos y a mí me encantaría compartirlos contigo, para escucharte, para hablar de lo que tú quieras o para contarte cosas que te hagan desconectar un poco de todo… No sé, quizá antes sí conseguía distraerte, eso lo sabes tú mejor que yo. Me sentiría muy honrada y muy especial si un día depositaras en mí tu confianza, como esas veces en las que de repente me contaste cosas tuyas y que yo aún conservo en mi memoria en mi corazón como un tesoro.

Ojalá me dejaras ayudarte, aunque sólo fuera para que no te tragues tú solo esas cosas que no le cuentas a nadie pero te ensombrecen la mirada. Te conozco, te comprendo, te respeto y te quiero mucho; nunca te mentiría, ni hablaría mal sobre ti, nunca te dejaría en ridículo, nunca te perjudicaría, nunca te haría daño. Deseo lo mejor para ti, ahora y en los años que tengan que venir y si en mi mano estuviera tu felicidad haría mucho tiempo que ya la tendrías. Créeme niño mío, ya la tendrías.

Dentro de mí

By Sentinela on Noviembre 23rd, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Dos días sin verte y hoy de nuevo, la gloria ante mis ojos. Qué maravilla poder mirarte! …escucharte, caminar a tu lado, hacerte reír. A veces no entiendo cómo pueden resultarme siempre especiales, siempre distintas, cosas tan cotidianas, pero tú las haces todas diferentes y únicas en sí mismas.. Hoy estabas muy risuaño en el desayuno… absolutamente encantador; me gusta verte así.

Luego como siempre, una vez volvemos al trabajo, sólo breves saludos en los pasillos y continúo viéndote extrañamente serio, tus ojos hablan solos aunque a pesar de eso, seguimos intercambiando tú y yo esos gestos al cruzarnos; me siguen sabiendo a poco y nunca son rutinarios para mí… sin embargo a veces me encuentro de repente evitándote para no coincidir en la misma habitación, quizá tú también lo haces esas veces que haces tiempo y te vas a secretaría.

Necesito estar a solas contigo, ojalá pudiera ser tomando un café tranquilos como aquellos primeros días de septiembre. Ya sé que es casi pedir un milagro pero me siento tan bien en tu compañía que no puedo dejar de desearlo. Me apetece contarte, por ejemplo, las cosas que he hecho este fin de semana… Sabes?, cuando estoy bien contigo los ratos de soledad me pesan menos y disfruto más de las buenas ocasiones. Sí, sí, me faltas igual pero el simple hecho de haberte sentido cercano, me vuelve más optimista y hasta creo que te necesito un poco menos, no sé cómo explicarlo, es como si lo que siento encontrara un punto donde apoyarse y me alzara toda entera por encima de la tristeza y la desolación. Te echo de menos, pero de otra manera. Y no es que te quiera menos, o te recuerde menos, o tenga menos ganas de estar contigo… es que dentro de mí siento tu presencia y no tu vacío.

Efecto “Leffe negra”

By Sentinela on Noviembre 21st, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Qué extraña satisfacción encuentro en escuchar tu voz al otro lado del teléfono, qué embriagador placer al percibir tu voz penetrando en mi mente sin que el aire la roce. Pronunciar tu nombre y saber que me reconoces, y notar tu voz en mi oído… En esos momentos te siento tan cerca que no puedo evitar hablarte de otra manera, o al menos yo lo siento así y me dirijo a ti con ese tono inconfundible que empleo con alguien con quien comparto muchas cosas, con ese acento de complicidad que no sé si llegas a captar en mis palabras. El solo hecho de llamarte por tu nombre ya me resulta especial y cargado de significados.

Me resulta tan bonito como reconocer tus pasos… Se abre la puerta, escucho pisadas y siempre sé cuándo el que se acerca eres tú. También te reconozco cuando subes las escaleras y yo voy por el tramo siguiente; no sé, es como si el roce de tus pies en los escalones fuera susurrando tu nombre a cada paso. Y entonces, me encuentro contigo, de frente y en esa situación ahora siempre me saludas, incluso a veces me dices alguna frase y yo me muero por quedarme contigo hablando un par de minutos allí en medio, a salvo momentáneamente del resto del mundo.

Ay niño mío, tengo ganas de ti, será el día o el momento o la noche o la hora, pero tengo ganas de ti. Necesito abrazarte y sentir tu calor y tus manos sobre mi cuerpo. Y necesito sobremanera sentir tu boca sobre la mía, memorizar el contorno de tus labios y poder reconocer su sabor entre mil sabores. Quiero perderme en tus ojos y pensar en azul y que no exista nada más y olvidarme de todo y centrarme en ti. Quiero aprender a acariciarte y quiero sentir el roce de tu piel sobre la mía y dejar que pase el tiempo, sin prisa, que no importen horas ni minutos. Quiero amarte noches enteras, quiero dormir entre tus brazos, quiero abrigarme con tu calor y quiero embriagarme con tu olor hasta que la luz del día nos despierte… juntos.

Señales

By Sentinela on Noviembre 20th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Por el desorden de tu mesa sabía que aún no te habías ido, tú eres muy cuidadoso con tus cosas y más si las dejas de viernes a lunes. Por eso me esperé un poco más, para verte antes de que te fueras y desearte buen fin de semana; me gustó que te adelantaras y me dijeras “hasta el lunes” al cruzarnos por el pasillo.

A veces aún sospecho que lees esta página, aunque seguramente todo serán coincidencias o que una cuando quiere ver señales… es capaz de verlas por todas partes. Un detallito de aquí, otro de allí… quizá únicamente me hace ilusión que exista la posibilidad de que todo esto que te escribo no caiga en saco roto y llegue hasta ti.

Quizá sea una forma de intentar hacerte llegar todo lo que siento por ti y no puedo darte de otra manera.

Inventarte

By Sentinela on Noviembre 19th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | 2 Comments »

Niño mío, eres increíble. Eso es lo maravilloso de ti, que yo jamás habría sido capaz de inventarte. Quizá podría haberme imaginado todas las características de un supuesto hombre ideal, pero a ti…? Eres tan especial que a ti no habría podido ni soñarte.

Esta mañana me has dejado contarte bien lo que me sucede… ay, ya me hacía falta, me ha hecho sentir muy bien poder decírtelo todo. Me has preguntado si he ido al médico y… Me encanta cuando te hablo y sé que me escuchas, me encanta. En esos momentos sólo soy yo misma y siento que me comprendes y que… sí, y que te importo. Luego cuando os dejé me deseaste que todo fuera bien en el oculista y volviste a hacerme sentir optimista y alegre… ni me enteré de cómo el autobús me llevaba de un extremo a otro de la ciudad porque mi corazón se había quedado contigo.

Y cuando volví… Dios, cuando volví me paraste en el pasillo, todavía no me lo creo. Sí, ya sé que es algo muy normal y muy lógico y… pero es la primera vez que lo haces desde hace muchos meses y para mí tiene un valor incalculable. Madre mía, has conseguido dibujarme en la cara una sonrisa de esas que duran 48 horas. Gracias, niño mío, gracias por preguntarme cómo me había ido, gracias por interesarte por mí, gracias mil veces por seguir ahí.

Y al final de la mañana cuando ya te marchabas, nos cruzamos en el pasillo y me miraste un momento y me dijiste “hasta mañana”… Qué ganas tengo de gritarte que te quiero! …y de besarte.

Ah, eras tú a quien vi luego a la salida de inglés? Eres tú quién esperaba al fondo del pasillo para tu clase de francés? Si lo eras, perdóname por no acercarme pero aún me da reparo… solos y fuera del ambiente habitual; ay, ahora es en mí en quien saltan señales de alarma. Espero que poco a poco se me olvide, depende de ti, pero sabes? Hoy me has hecho muy feliz.. inmensamente feliz.

En deuda?

By Sentinela on Noviembre 18th, 2004
Posted in General, Mar y Cielo | No Comments »

Me prometí a mí misma no volver a ofrecerte ningún CD y sin embargo hoy, convencida de cuál iba a ser tu respuesta, he vuelto a arriesgarme a ofrecerte uno. Tú, muy en tu línea, me has dicho que no, que ya has empezado a bajártelo… Espero que sea verdad y que me hagas caso y vuelvas a ponerte al día en música. Siempre me ofende cuando me rechazas uno de estos ofrecimientos míos aunque hoy no he llegado a tanto y he seguido hablando contigo como si tal cosa… aunque lo cierto es que esperarlo no ha conseguido que no me enfade un poquito. Ay, niño mío… que no me vas a deber la vida ni nada por el estilo, que sólo es un CD y te lo dejo como se lo dejaría a cualquiera, sólo que a ti te encanta la música como a mí y me gusta si puedo prestarte algo bonito. No es ni siquiera un favor… para mí es de lo más normal, y créeme, a pesar de todo lo que sabes (y no sabes) o de lo que puedas pensar, nunca he tenido intenciones ocultas al ofrecerte un disco y no me lo iba a cobrar de ninguna manera.

Oye, una compañera dice cosas raras de ti, sobres tus comentarios algo subidos… La verdad es que últimamente te noto un poco “disparado” en ese sentido y aunque a veces me haces reír mucho, reconozco que a veces te pasas un poquito de escatológico y preferiría que fueras algo menos explícito. En realidad, de ti aún lo aguanto, pero cuando es esa la que suelta un comentario borde… Vamos, el otro día soltó uno sobre ti y es que ya no se puede ser más grosera ni más basta ni más ordinaria… consiguió ponerme violenta. Creo que hice bien en no callarme y en decir algo normal en el tono de voz apropiado… Me gustaría poder decirte que tuvieras cuidado, que conmigo, hay confianza, toda la del mundo, ya lo sabes, pero no me gusta escuchar hablar sobre ti, niño mío.

Ah, y esa compañera también te nota raro… Ves? no son ideas mías. En el desayuno estás normal y risueño pero llegas al dpto y algo se oscurece en tu mirada. Qué te sucede? Ojalá te lo pudiera preguntar! Si al menos pudiera charlar contigo tranquila, a lo mejor conseguiría que me dijeras alguna cosa. Me tienes un poco preocupada.

Ni siquiera puedo decirte que cuentes conmigo, que siempre podrás recurrir a mí y que aunque no me veas, estoy a tu lado todos los días.