Lágrimas
Ayer no pude verte hasta casi la hora de irme y me estaba muriendo de ganas… Ya sé que no puedo abrazarte, ni besarte, ni apenas hablarte… Pero permanecer sin verte es superior a mis fuerzas.
Hice lo único que estaba a mi alcance y sólo con estar bajo el mismo techo, con saber que estabas cerca, me tranquilicé… Luego escuché tu voz, a lo lejos, pero no podía ir a buscarte. Pasaron los minutos, no quise moverme del sitio y entonces escuché que venías… Es extraño saber que te acercas cuando tus pies no hacen nunca ruido… A veces pienso que es el mismo aire el que me anuncia tu nombre.
Y entonces te vi, estabas un poco sorprendido de encontrarme, hablaste un momento conmigo y luego te fuiste…. Y por primera vez allí mismo, desde que ya no “somos”, no pude reprimir las lágrimas cuando saliste de la habitación.
Es increíble lo identificada que me siento con cada una de las cosas que escribis.Me “alegra” en cierta forma saber que hay alguien que sería capaz de comprender lo que siento, ya que siente exactamente lo mismo que yo.
Gracias por compartir tus sentimientos.