Ella
Vuelvo a mi tierra… y con ello vuelven las mismas preguntas y planteamientos sobre ti que ya me hice en septiembre. Intento tomármelo mejor pero me resulta difícil de entender que tras año y medio… supongo que nos jugamos demasiado, verdad? Por razones que sólo tú conoces y que yo solamente intuyo, sigues preocupándote por mí pero ignorando mi situación geográfica durante la próxima semana. Y eso, créeme, me desconcierta.
Y es entonces, cuando ya no sé que pensar, cuando me sorprendes felicitándome el día de mi santo con un sms inesperado que todavía me hace sonreír horas después… Y luego me entero de que te lo ha recordado ella, que ella sabe de mí (ya te habrá preguntado mi vida y milagros para asegurarse de que no soy rival, mientras yo apenas quiero saber nada de ella) y que has conocido a su familia… No te lo creerás pero me siento un poco traicionada porque lo que yo te digo y te cuento, es sólo para tí, sólo para tus ojos y para tu corazón.
Y cada veo más cerca el final… y tengo miedo.