Soñé que eras
Soñé que eras camino y esperanza, salvación y destino.
Soñé que mi vida se unía la tuya por lazos tan fuertes como jamás confesados.
Soñé conmigo, como flor rara reviviendo entre tus manos.
Soñé tus besos al borde de lunas crecientes, soñé tu aliento y tu olor en amaneceres lejanos.
Soñé tus secretos y tus verdades, soñé tu alma en tu retina y tu corazón en tus labios.
Y al despertar me encontré contigo, te reconocí a mi lado y supe que eras tú.
(Dedicado a la persona por quién lo escribí y también a la persona que primero lo leyó)