Autopsia
Hablar contigo es a veces como hacer la autopsia a mi propio cadáver, porque siento que debería estar muerta para poder tratar así de ese tema que me martiriza sin ahogarme de angustia.
Sin embargo me envuelves en lienzos blancos y me unges entera con canciones y me depositas en este sepulcro que es tu ausencia, empapada en tu aroma a noches eternas.
Y mientras su aire enrarecido me adormece, respirando esa tranquilidad que dejas en mi alma, pasan las horas y te espero, confiada, en que al tercer día volverás… y yo resucitaré en ti.