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Sentinela on Enero 31st, 2004
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Por las rendijas de mi inconsciencia se filtró furtivamente tu imagen y un repentino aliento de vida me despertó momentáneamente y me incorporé en un acto reflejo, con la sonrisa en los labios.
Pero una extraña sombra cubría tus ojos y un hedor recalentado se adivinaba en tus maneras, abandonado en cada uno de tus gestos. Entonces vi su silueta a tu lado y un humo negro cegó la rendija desde la que me iluminabas… y volví a caer inerte sobre la piedra.
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Sentinela on Enero 31st, 2004
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Hablar contigo es a veces como hacer la autopsia a mi propio cadáver, porque siento que debería estar muerta para poder tratar así de ese tema que me martiriza sin ahogarme de angustia.
Sin embargo me envuelves en lienzos blancos y me unges entera con canciones y me depositas en este sepulcro que es tu ausencia, empapada en tu aroma a noches eternas.
Y mientras su aire enrarecido me adormece, respirando esa tranquilidad que dejas en mi alma, pasan las horas y te espero, confiada, en que al tercer día volverás… y yo resucitaré en ti.
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Sentinela on Enero 31st, 2004
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Tu rodilla rozando la mía, tu ropa contra mi ropa en los gestos casuales, percibir cada detalle de tu rostro…
Y esa complicidad que hoy se ha convertido en confianza absoluta, en sinceridad arrolladora de la mano de una cerveza.
Y tú estabas sorprendido… pero me sonreías.
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Sentinela on Enero 30th, 2004
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Aún no te has ido y ya aguardo impaciente tu regreso…
Pero te recupero cada vez más incompleto, compuesto de fragmentos estallados en la noche, recogidos con ambas manos sobre un pecho, fundidos en su calor y soldados por quien siempre se guarda uno pequeño para sí: un triunfo más, un paso más, un peldaño más.
Su ascensión es lenta pero segura, y poco a poco te ira ganando el terreno mientras se adueña de ti, mientras te hace creer que cede ante tus maneras, que se amolda a tu forma de ser… Te ira robando secretamente pedacitos de tu cuerpo y luego de tu alma.
Quizá un día te miraré y ya sólo veré los huecos en los que antes vivías tú y entonces dejaré de reconocerte y tú dejarás de reconocerme a mí.
Y volveremos a ser extraños y le pertenecerás por entero.
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Sentinela on Enero 29th, 2004
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Sentinela on Enero 28th, 2004
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Hoy he vuelto a hacerlo… y creéme, lo haré de nuevo, incluso delante de ti.
Aunque se me desgaste el alma de tanto golpearse contra la tuya…
Aunque sepa en el fondo de mí, que te querré más allá de mi vida…
Negaré que te amo hasta el final, hasta que no me quede en el cuerpo una sola gota de sangre con que rubricar un perjurio.
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Sentinela on Enero 27th, 2004
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No llegaron a noventa y seis… aunque seguí respirando.
Luego me llamaste por mi nombre y volviste a demostrarme por enésima vez, que te importo… Y borraste todas mis horas sin ti y ya no necesité saber nada más.
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Sentinela on Enero 26th, 2004
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Setenta y dos horas… que pueden convertirse en noventa y seis. Te echo tanto de menos…
Sobrevivo, que no es lo mismo que estar viva en ti… Y no entiendo cómo no se me desorganiza el mundo entero entre el dolor y la espera.
Y no puedo hablarte de las ganas que tengo de verte aparecer…
Y no puedo hablarte de todo lo que me guardo durante días sin poder compartirlo contigo. La vida se me acumula en la memoria mientras permanezco sin noticias de la tuya y se me hacen mayores las distancias…
Y no puedo hablarte de esa angustia que siento al mirar cómo pasan lentamente las horas en tu ausencia…
Y no puedo hablarte del miedo que me da no volver a saber de ti, de lo que me duele pensar que me olvidas durante tantos días…
Y ni siquiera puedo hablarte ya de lo mucho que te quiero y de estas ganas absurdas que tengo de abrazarme a ti.
Setenta y dos horas… Tú en mi corazón y yo en el de nadie.
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Sentinela on Enero 25th, 2004
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Cuando el sol brilla alto me vuelvo fuerte para seguir existiendo. Me siento altiva, orgullosa, independiente… Finjo una aparente desgana y experimento un extraño sentimiento de rechazo, de apatía.
Ignoro tus madrugadas en compañía y esquivo el recuerdo de las mías a solas, inventando mil excusas en las que esconder mis sueños rotos.
Y sin embargo todas la noches renunciaría a mi orgullo, prescindiría de mi dignidad… y “la” sustituiría en tu cama.
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Sentinela on Enero 24th, 2004
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El atardecer fue alargando la sombra que me proyectabas en el alma hasta hacerte desaparecer… Ha vuelto la noche a mí, otra vez, una vez a la semana todo se vuelve oscuro y solitario. Ha vuelto la consciencia de saber sin preguntar, la certeza, la seguridad… No tengo que imaginarme nada, no hay incertidumbre posible, lo tengo muy presente pero no quiero pensar sobre ello. Intento con todas mis fuerzas aceptarlo como algo natural, pero sin profundizar demasiado porque si lo hago siento un dolor agudo que me devuelve al punto de partida.
Cierro mis ojos a los tuyos, cierro mis manos a tu imagen que se desdibuja entre otras manos, cierro mi memoria a tus palabras mientras imagino esas que ya nunca escucharé, cierro mi vida a la tuya en esta noche con tantos días.
Y me quedo en silencio, como aguardando que acabe el mundo en alguna parte de la que no tengo noticia, extraña en tu ausencia, aturdida de no pensar en nada que lleve tu nombre, como si el simple hecho de respirar no te trajera a mí envuelto en las fragancias de la noche; condenada a una sentencia que cumples tú, lejos de mí, que cumple tu piel en otra piel. Podría fingir que no existes si no te llevara ya tan dentro de mí.
No me queda más que esperarte y ahogar mi deseo en tu felicidad.