Piezas sueltas
Aunque hace años, muchos años que sucedió, no puedo evitar acordarme. Sin embargo el recuerdo que tengo de aquello o más bien, la reacción que me produce va variando con el paso del tiempo.
Tardé mucho más de lo que parece en cerrar ese capítulo aunque a veces creo que aún hay algo pendiente; una pequeña parte de mí aún recompone aquella extraña escena en la plaza Real… el café, las fotos de Estambul, la incomodidad al sentirme observada…
Nunca sabré si aquello no fue para bien o para mal pero ahora tengo claro que las cosas están bien así como están y así como sucedieron. Sabiendo lo que ahora sé o imaginándome lo que ahora intuyo como piezas sueltas de un rompecabezas que jamás terminé de armar, siento que fue lo mejor y no volvería atrás, no volvería a aquellos días ni a aquel tiempo a las puertas del paraiso.
Ay, “mi asturianito”,
… qué pena que las cosas terminaran de aquella manera,
… qué alegría que sólo estuvieras de paso por mi vida!
Las ovejas negras
Decididamente para la “familia Trapp”, mi otra prima y yo somos las ovejas negras o algo por el estilo. Las que sacan los pies del plato y encima se lo pasan bien, las que saben que en la vida no hay una única manera de hacer las cosas y les importa un carajo si ellos lo aprueban o no… Nosotras, las otras, las diferentes. Bueno, en realidad no tanto la verdad, algo me dice que esa gente se nos parecen más de lo que serían capaces de admitir nunca pero son una panda de hipócritas, y al final terminan criticando aquello que en realidad envidian.
Desde aquella reunión donde se destapó la mini bomba no hemos vuelto a quedar todas, y van dos plantones… y no sé por qué, que algo me dice que no es casualidad. Qué mal me huele todo… me llega un tufillo verde de la parte norte de la ciudad que ya mosquea. ¿Será cosa de esa estúpida conciencia de mujer casada que se les pone? Por ahí deben de ir los tiros, conozco demasiado bien las enseñanzas que reciben y han recibido toda la vida como para no tener cierta idea a estas alturas. Una mujer casada y respetable o una “señorita” respetable con un respetable novio (aunque en realidad esté más tocá que una guitarra), no se van a dejar ver alegremente con las dos locas de la familia, que luego se enteran las demás y las crucifican… No, ellas tienen cosas mejores que hacer y más propias de mujercitas de su casa felices a cosa de lo que sea.
Y por eso, las dos locas de la familia la semana que viene nos vamos a ir a la playa en nuestra alegre alegría y a ellas las va avisar su puta madre…
Tentaciones_365.6 (+2)
Si las cosas se dieran tal y como se me están ocurriendo ahora mismo iban a saber lo que es desaparecer de la faz de la tierra… Desde luego que mi orden de prioridades iba a quedar más claro que el agua. Iba a estar liadísima con cosas tan importantes como descansar, desconectar, y ocuparme de otros quehaceres mucho más placenteros… Y no doy detalles que las tentaciones acumuladas estimulan la imaginación, jejeje…
Surrealismo casero
Esta mujer debe tener la mala leche en cantidades ndustriales porque encima que no nos podemos ir de vacaciones por su culpa, se empeña en hacernos la vida imposible. Es que no para en todo el santo día, no para… no para de dar por culo, hablando malamente y pronto. ¿Será posible que no se le ocurra ná bueno? ¿Por qué me persigue por la casa? ¿Por qué me habla cuando estoy al teléfono? ¿Por qué lo tiene que llevar todo registrado, lo suyo y lo de los demás? ¿Por qué es una mentirosa compulsiva? ¿Por qué no dice nunca nada agradable acerca de nada? ¿Por qué monta esos teatros cada quince días?
Hoy por la mañana se estaba muriendo hasta que vino el médico de urgencias… Un par de horas después estaba poniendo la lavadora y tan fresca! Yo estoy convencida de que ésta nos va a enterrar a todos, eso si antes no nos vuelve majaretas perdíos.
El acordeonista
Hay un chico que toca su acordeón rojo por las calles de esta ciudad. Hace ya varios meses que me lo encuentro, normalmente por el centro pero alguna vez también le vi por aquí cerca. Lleva con él un equipo de sonido para reproducir el acompañamiento a las melodías que interpreta y reconozco que me encanta escucharle.
Me pararía a hacerlo si no fuera porque nunca se para nadie, así que camino despacito por la calle en cuestión y me detengo en los escaparates, para poder estirar así el tiempo que le escucho.
Y bueno, no es sólo que toque bien, que sí que lo hace (no como otros de los que se ponen, que casi hay que imaginarse las notas que deberían estar saliendo del instrumento y no salen), sino que tiene buen gusto para elegir las canciones y eso hace que mi paseíto por la calle sea mucho más agradable y me ponga de buen humor. Sinceramente lo prefiero a los cuartetos esos rancios de música clásica ante los que se para todo el mundo como si aprovecharan el momento para recibir la dosis de cultura de la semana (en algunos casos del mes) mientras que yo paso de largo… la mayoría me aburren como una ostra mientras que el acordeonista me encanta.
Creo que me conoce de vista y si es algo observador hasta puede que intuya que me agrada su música. Y sí, lo confieso, cuando voy al centro le busco por las calles donde suele ponerse para darme el gusto de alegrarme el día escuchándole medio minuto… o más, dependiendo del número de escaparates cercanos.
Empatía/Antipatía
Qué coraje me da que haya gente que por más oportunidades y votos de confianza que les des, siguen siendo unos gilipollas… y tan felices de serlo, oye!
Con las ganas que tengo de cambiar de opinión y no me dejan, mecachis! En fin, no se le pueden pedir peras al olmo y no puedo esperar que personas que jamás han visto las cosas como las veo yo, de repente hagan una concesión… por respeto, por educación o por empatía, qué sé yo!
Supongo que en este caso es como en los anteriores, no? porque nunca nadie reunió los requisitos necesarios para no recibir gratuitamente una sarta de “piropos”… Bueno, eso y que no se me toma en serio, claro, aunque bien mirado, yo, a estas alturas y sabiendo lo que sé, tengo más que razones suficientes para pensar exacta y recíprocamente lo mismo.
A mí no me hacen falta exóticas puestas de sol para saber lo que quiero, así que si nos ponemos serios… señores, a ver quién es más serio?
Autista a la fuerza
Ni piso
ni hipoteca
ni trabajo
ni…
Ah, vacaciones, tampoco.
De lo más apropiado para ser capaz de mantener una conversación amena y agradable…
La lotería
Hay cosas que no entiendo y otras que ni entiendo ni quiero entenderlas.
Desde luego hay varias maneras de conseguir que tu vida de pareja sea agradable, feliz y sin un solo problemita y una de ellas es decir a todo que sí, y luego encima hacer que sí también, porque está quien dice que sí y luego hace lo que le da la gana pero eso no te garantiza una ausencia total y completa de sobresaltos o discusiones. Pero bueno si a todo dices “sí buana” y vas con tu mejor carita y lo haces, es casi seguro que no tendrás ni una problema. Y si a ti no te gusta el panorama, pues te fastidias y haces lo que desea el que manda, no? Hay que mantener la paz familiar y la concordia a como dé lugar! Hala, así, bien hecho, como te han educado, a aguantar lo que te cayó en suerte y a aparentar que la felicidad es un privilegio que te ha tocado a tí en exclusiva como si fuera el gordo de Navidad. Y encima no te puedes quejar, peor sería haberte quedado solterona! Eso sin contar que la elección fue tuya y no te está permitido admitir que te equivocaste y que lo único que te importaba era tener novio, el que fuera. Criterio: cualquiera vale.
En fin, así entiendo que todos estos años hayan pasado como si hubieran sido un paseo por el parque… y yo que pensaba que eran tal para cual! Bueno, es verdad que esto a veces es un poco como la lotería pero ya hay que tener valor para comprar un décimo sin mirar los números y después del sorteo creerte millonaria… y aparentarlo el resto de tu vida. Ah, es verdad… a veces se acierta según cuentan… pero conoceis a algún “millonario”?
Permanecer
Sólo es seguro que nada es seguro.
Cosas como esta te hacen darte cuenta de que en realidad no hay nada seguro en esta vida, hoy estamos aquí y mañana nadie sabe dónde podemos estar, da igual tu edad, tu condición, tus proyectos o tus cosas pendientes.
No es bueno posponer las cosas, no es bueno tener asuntos por resolver… pero qué pasa cuando no depende de ti resolverlos? Siempre vuelvo a la misma reflexión… el tiempo… Ayer me di cuenta de que el tiempo pasa y todo va quedando ajeno a mí, lo que antes era cercano y cotidiano ahora está totalmente fuera de mi alcance, lejano y apartado de mi mundo. Una vez me prometí no perderme nunca nada más de lo que sucediera y sin embargo aquí estoy, pendiéndomelo todo y sin otro remedio… y mejor no pensar en ello porque no depende de mí y no es bueno precipitarse cuando lo que más se requiere es paciencia. Todas las cosas tienen su ritmo y su momento y eso hay que respetarlo, sólo eso está en mis manos, esperar y permanecer. El resto depende del tiempo… de mucho, mucho tiempo. Y en el tiempo estamos.

